ALMA: la lupa más grande y precisa que enfoca al universo

This post is also available in: English

Ubicada a 5.000 metros sobre el nivel del mar, en un lugar remoto que recuerda a los grandes altiplanos de Marte, las 66 antenas del ALMA buscan respuestas a las preguntas sobre el origen del universo.

En las llanuras de Atacama, en Chile, los viajeros pueden visitar un mundo que por las formas de sus volcanes y el color rojizo de los desiertos que cubren la zona recuerda al planeta de Marte. Pero esta situación de tintes marcianos no es lo único extraordinario que el visitante puede encontrar aquí. Situado bajo la sombra de los volcanes Licanbur y Láscar, a 2.900 metros sobre el nivel del mar, está el centro de operaciones de la estación de observación ALMA. Este centro se conecta con el Observatorio del Llano de Chajnantor a 5.000 metros de altura donde se encuentran las antenas de 7 y 12 metros de diámetro.

ALMA, acrónimo de Atacama Large Millimetre/submillimetre Array, es el mayor proyecto astronómico del mundo. No en vano, universidades, instituciones y gobiernos de diferentes países de América, Europa y Asia forman parte de esta asociación internacional que colabora activamente con el gobierno de Chile.

A día de hoy, ALMA es el observatorio con la inversión más alta del mundo, concretamente más de 1.100 millones de euros. El observatorio astronómico consta de tres partes: el conjunto original con 50 antenas de 12 metros de diámetro; el conjunto compacto financiado por los socios de Asia con cuatro antenas de 12 metros de diámetro; y, finalmente, doce antenas más de 7 metros de diámetro.

Uno de los camiones gigantes con las que se mueven las antenas. / almaobservatory.org

La mejor estación radioastronómica del mundo

ALMA tiene su origen en la confluencia de las agencias de observación de los Estados Unidos -NRAO- y su organismo homólogo europeo –ESO-. Fue en 1997 cuando decidieron combinar sus proyectos para crear la instalación radioastronómica más grande del mundo.

Una cooperación que quedó cerrada en el año 2004 con la incorporación de Japón, Canadá, Taiwán y, el propietario del observatorio, Chile. Pero ALMA aún necesitó de una década más para finalizar el montaje del proyecto.

almaobservatory.org

Los primeros resultados de la estación al completo, en su fase de prueba durante octubre de 2009, superaron las expectativas. Finalmente, en 2014, la última de sus 66 antenas llega al altiplano y la estación comienza a funcionar de manera regular.

Una de las ventajas del ALMA se encuentra en la posibilidad de mover las antenas para de esta manera cambiar la resolución y el foco del conjunto. Para ello, se ayudan de dos camiones gigantes construidos especialmente para poder elevarlas y transportar las antenas con un peso de hasta 100 toneladas y a una velocidad máxima de 12 kilómetros por hora.

Gracias a esto, los científicos pueden ajustar sus observaciones y generar resultados más precisos. Estos dos camiones especiales presentan unas dimensiones extraordinarias, con un tamaño de 6 metros de alto, 10 de ancho y un peso de 130 toneladas. Estas bestias sobre ruedas son, al igual que sucede con las antenas, obras maestras de la ingeniería.

Pero probablemente la parte más importante de ALMA sea su cerebro. Se trata de un correlador con una capacidad de operación de 17 petaflops. Algo que lo que lo convirtió en su momento en uno de los superordenadores más rápidos del mundo exclusivamente en tareas de evaluación de datos del conjunto. Esta rapidez es esencial para los científicos porque cada una de las 66 antenas entrega un tren de datos de 96 gigabits por segundo que llega al correlador donde todas estas señales son procesadas e interpretadas.

El objetivo de las antenas

El frontend de ALMA es el primer eslabón de la cadena de recepción de imágenes. / almaobservatory.org

En el momento de su instalación, las antenas eran los instrumentos más precisos de la radioastronomía. El conjunto opera con longitudes de onda de entre 9.6 hasta 0.3 milímetros y puede analizar el espectro de luz con gran precisión.

La radioastronomía permite la visualización de las olas de radiación del cosmos que los ojos humanos no pueden ver. Pero con la ayuda de unas antenas tan precisas como las del ALMA es posible transformar estas olas de radiación en un espectro visible.

En el pasado, la radioastronomía fue responsable de los descubrimientos de diferentes objetos en el espacio: púlsares, cuásares y otras galaxias activas. Una información muy importante para entender la evolución del universo y nuestro sistema solar tal y como lo conocemos en la actualidad.

El futuro de ALMA

Espiral de gas alrededor de la estrella roja gigante en R-Sculptoris / almaobservatory.org

Con una vida útil de al menos de 30 años, los científicos que trabajan en la estación ALMA tienen definidos toda una serie de objetivos de cara al futuro. En su hoja de ruta para los próximos años, la agencia europea que colabora en el proyecto ha presentado tres medidas para impulsarlas en el futuro:

  • Origen de las constelaciones: los científicos quieren investigar el proceso del nacimiento de las galaxias analizando sus cambios del espectro de la luz.
  • Origen de la complejidad química: trazar la evolución de moléculas orgánicas desde la formación de estrellas y planetas hasta la escala de sistemas solares y galaxias.
  • Nacimiento de los planetas: Analizar la región de nacimiento de planetas en sistemas solares para descubrir planetas en el proceso de transformación.

Con estos objetivos de futuro y un poco de suerte, a buen seguro que ALMA va a sorprendernos con nuevas descubrimientos en las próximos años. Y recuerda, que en el tour astronómico que te ofrece Howlanders podrás descubrir de muy cerca esta estación y toda su complejidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.