La selva peruana: Experiencia en la Selva de Iquitos

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Cuando viajas a Perú siempre recomendamos una experiencia imprescindible, como es: la selva peruana en Iquitos. Un lugar único rodeado de naturaleza salvaje y virgen, donde junto a la comunidad nativa que lo habita descubrirás cada uno de sus rincones y aprenderás una nueva forma de vivir alejado de las grandes ciudades.

Para que conozcas más en profundidad cómo es esta fantástica aventura, uno de nuestros compañeros, Javier, nos cuenta en primera persona su experiencia en el tour en la selva de Iquitos.

Día 1 en la Selva de Iquitos

Yo ya conocía el tour a la selva amazónica de Iquitos, pero mis compañeros Daniel y Paco nunca habían estado en el Amazonas, por eso estaba convencido de que les iba a encantar.

Nos despertamos pronto y tomamos el vuelo de Latam Airlines entre Cuzco e Iquitos, ya que Iquitos no tiene acceso por carretera. Aterrizamos a las 10:30 y ahí estaba Manuel y un compañero suyo, con el polo del lodge y el coche esperando en el parking del aeropuerto.

personas en selva iquitos

Cargamos todo y en unos minutos ya estábamos de camino del puerto de Nauta; el calor y la humedad de la selva ya se notaba, especialmente comparado con Cuzco.

Al llegar al puerto, como era hora de comer, pudimos parar en un restaurante. El menú fue algo que no habíamos probado nunca, ¡lagarto frito!

Nada más terminar tomamos la barca para ir al lodge. Navegamos algo más de una hora, pasando por la confluencia de los ríos Ucayali y Marañón, donde nace el río Amazonas. Navegar en la inmensidad del río es una experiencia que me hace sentir libre, por eso disfruté muchísimo durante todo el camino hasta el lodge.

paseo en barca en amazonas

Al llegar dejamos nuestras cosas en una habitación triple con baño y fuimos un rato a la zona del comedor.

Manuel nos presentó al que iba a ser nuestro guía durante todo el tour en Iquitos y casualmente también se llamaba Manuel. Hablamos con él, nos explicó todo lo que podíamos hacer y decidimos el plan de los tres días del tour, pero nos dijo que lo podíamos cambiar cuando quisiéramos, así que perfecto.

En aproximadamente media hora ya estábamos tomando la barca más pequeña, con la que nos desplazaríamos durante los 3 días. El barquero era el hijo de nuestro guía, Alexis, y los dos eran pobladores de la comunidad donde está ubicado el lodge.

Salimos y poco a poco nos metimos en ríos más estrechos, notando como la selva cada vez era más cerrada. En ese momento nos dirigimos hacia una ruta por los alrededores para ver aves, plantas y delfines rosados.

Fue un momento increíble bañarse en las mismas aguas que unos delfines. Estaban a varios metros de nosotros, solo se dejaban ver unos pocos segundos cuando sobresalían del agua. Cuando el día iba terminando vimos el atardecer, colores rojizos, anaranjados y una sensación muy cálida en medio de la selva amazónica.

foto atardecer iquitos

Regresamos al lodge, nos duchamos, nos pusimos el repelente de mosquitos y fuimos al comedor a cenar. Sinceramente superó lo que me esperaba: zumo de frutas, agua y un plato combinado muy bueno.

Esa noche decidimos quedarnos en el lodge, subimos a la zona de las hamacas y charlamos con May, uno de los guías que ya había conocido en mi primera visita hace ya más de 5 años. Pasamos más de una hora hasta que decidimos irnos a dormir.

Cuando llegamos a la habitación nos fijamos más en el sitio donde íbamos a dormir: una habitación triple, cada cama y todas las ventanas con sus mosquiteras.

La verdad es que daba una sensación muy reconfortante en el momento que nos dimos cuenta que en la habitación no había ni un solo mosquito, cama cómoda, sonidos de la selva, calor y sueño, mucho sueño.

camas con mosquitera en habitacion en iquitos

Aunque elegimos la mejor temporada para ir a Iquitos, las mosquiteras siempre están presentes aquí.

Dia 2 en la Selva Amazónica peruana

Empezaba el segundo día en nuestra experiencia en la selva de Iquitos, nos despertamos sobre las 8. Tal y como habíamos planeado nos fuimos a hacer una ruta de 4 horas en la barca, bajando en algunas zonas, pero sobre todo navegamos.

En una zona unos monos se acercaron a la barca e incluso el más curioso se subió mientras se comía unas frutas que nuestro guía le había dado a Daniel. No me extraña que se las comiera, era una fruta que nunca había probado, buenísimas. Era parecida a una cereza, amarilla y un poco ácida y dulce al mismo tiempo.

mono subido a barca en selva iquitos

Después de pasarnos un rato viendo a los monos, continuamos y empezamos a ver iguanas en árboles, todo tipo de aves, termiteros gigantes, ranas y todo tipo de plantas.

Volvimos a comer al lodge y después nos tumbamos un rato en las hamacas. Por la tarde salimos a pescar pirañas, ya que esta era la mejor temporada para hacerlo. Sorprendentemente mi amigo Paco fue quién más pescó, la suerte del principiante supongo.

Continuamos y nos fuimos a ver los nenúfar gigante o Victoria Amazónica, una planta increíble. El paisaje cambiaba totalmente cuando la fauna está envuelta por ella.

personas tocando nenufar gigante

Me empecé a dar cuenta de que la selva peruana no es un único paisaje, cada zona es diferente de la otra, y en pocos minutos el paisaje puede cambiar radicalmente.

Cenamos y salimos a hacer la excursión más divertida de todas, avistamiento nocturno de caimanes.

Es increíble como el guía puede distinguir el brillo de la linterna en los ojos del caimán. Nos acercamos a una zona con más plantas, cerca de una de las orillas. Desde la parte delantera de la barca Manuel asomó los brazos y vimos como recogía un caimán de aproximadamente 40 centímetros.

paseo barca de noche iquitos

El caimán era pequeño pero daba la sensación de respeto, estuvimos observándolo durante unos segundos y Manuel lo volvió a dejar en el lugar del que lo había tomado.

Volvimos al lodge, de camino mientras navegamos dos peces saltaron a la barca casi a la vez, con la oscuridad no los habíamos visto, solo los escuchamos, enseguida Manuel los recogió, nos los enseñó y los devolvió al río.

La selva peruana está llena de vida y no descansa, se nota la actividad en la noche, los sonidos de la selva transmitían una sensación difícil de describir. Estaba siendo una incríble experiencia en la selva de Iquitos.

Día 3: Último día en Iquitos

La última mañana en el lodge, nos despertamos pronto y nos fuimos a ver el amanecer. Empezaba a clarear en el horizonte, poco a poco el sol empezaba a asomar. En el momento que se paraba el motor de la barca se creaba el silencio. Disfrutamos de 20 minutos en los que podría decir que fue el rato con menos ruido durante los 3 días. Solo me dí cuenta en ese momento, ya me había acostumbrado a los sonidos de la vida en el amazonas.

Regresamos al lodge, desayunamos, creo que el mejor desayuno de todos, un jugo de camu camu, tortilla, panes, café…

mesa con comida desayuno iquitos

Salimos a hacer el paseo más largo de todos, pasamos dos horas caminando por la selva peruana amazónica, en algunas zonas el suelo era más firme, en otras estaba mojado, resbalaba un poco pero con las botas de goma caminábamos mucho más firmes.

También bebimos de unas lianas que al cortar soltaban agua mientras hacían ruido, un sonido parecido al de una pastilla efervescente. Vimos diferentes ranas, alguna araña e incluso unos lagartos. Pasamos por una zona de monos nocturnos e incluso vimos un perezoso.

persona bebiendo agua de liana selva amazonas

La verdad es que sigo sorprendido por la facilidad del guía Manuel y su hijo Alexis de ver animales en la selva. Se nota que para ellos la selva es como el patio de la escuela, donde han jugado y vivido. En ese momento me di cuenta que somos muy parecidos pero nuestro entorno nos ha hecho ser diferentes.

Volvimos al lodge, comimos y dimos una vuelta por la comunidad. Estaban celebrando un evento deportivo organizado por el lodge, porque Libertad no es solo un alojamiento, es un proyecto que ayuda a toda la comunidad.

Cuando lo visité la primera vez, me explicaron que habían creado el lodge entre unas trece familias. Pero no se han quedado solo con el lodge, también han comprado un molino para pelar el arroz. Los beneficios de ambos negocios se reparten entre toda la comunidad que lo trabaja, y asimismo, a quienes lo trabajaron anteriormente, como los ancianos y ancianas de la comunidad.

lodge en selva iquitos

Me emociona mucho pensar en todo lo que han conseguido y como colaborando con ellos en Howlanders también aportamos nuestro granito de arena para que mejoren la calidad de vida en la comunidad.

Nos despedimos de todos y les dejamos nuestra bandera de Howlanders.

De camino a Nauta les pregunté a mis compañeros qué les había parecido la experiencia en la selva de Iquitos. Daniel me respondió con una cara muy seria: “ha sido el mejor tour de mi vida, con mucha diferencia”. Empezamos a hablar, a ver algunas fotos y hacernos otras para recordar hasta el último momento.

bandera howlanders en barca iquitos

Llegamos a Nauta, bajamos de la barca, nos despedimos y nos subimos en el coche que había comprado Manuel para llevar a los viajeros a Iquitos. No teníamos alojamiento reservado, así que nuestro conductor nos llevó a dos hoteles, los dos muy correctos y a buen precio.

Como vimos que era una persona de fiar y era trabajador del propio lodge le pedimos si podíamos quedar con él al día siguiente para que nos llevara al aeropuerto. Aceptó sin problema por un precio muy económico.

De esta forma, nos quedamos a descubrir la ciudad de Iquitos esa noche. La ciudad es totalmente diferente de la selva peruana amazónica: la gente, el clima, la cercanía, pero sobre todo la atmósfera, vibrante pero relajada.

Al día siguiente, el mismo transfer que nos dejó en Iquitos nos llevó al aeropuerto tal y como acordamos.

Estos tres días en la selva peruana nos han servido a todos para descansar. Estamos físicamente cansados pero muy tranquilos, nos han transmitido su tranquilidad, su manera de vivir de una forma más despreocupada.

selva perunana iquitos

Después de esta gran experiencia en la selva de Iquitos solo puedo dar las gracias a Manuel. Gracias por cuidarnos y mostrarnos tu casa, gracias por dejarnos ser parte de este proyecto y muchas gracias a todos los viajeros, los que ya lo han conocido y a los que lo harán pronto.

¿Y tú?¿Te animas? ¡Estoy seguro de que no te arrepentirás de vivir esta increíble experiencia!

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