¿Por qué Iquitos es la ciudad más grande del mundo a la que no se puede acceder por carretera?

En pleno corazón de la amazonía peruana se enclava la ciudad de Iquitos. Un área  habitada durante miles de años por nativos, cazadores y recolectores nómadas, y que tuvo un crecimiento desmesurado a finales del siglo XIX y principios del XX hasta el punto de convertirse a día de hoy en la ciudad más grande del mundo a la cual no se puede acceder por carretera.

Tanto es así, que para llegar a Iquitos con un automóvil necesitarás de cinco días en barco desde el primer camino accesible para un vehículo, ya que se encuentra flanqueada de agua por un lado y selva amazónica gruesa el resto. Así pues, la única manera de llegar a Iquitos es volando hasta allí, o viajar por barco, lo que lleva una semana completa a lo largo del Amazonas.

El responsable de esta condición es, paradójicamente, un material que actualmente se recicla para hacer carreteras, el caucho.

Imagen actual de Iquitos flanqueada por el río amazonas y la selva amazónica.
Imagen actual de Iquitos flanqueada por el río amazonas y la selva amazónica.

La gloriosa ciudad del caucho sin carreteras

Iquitos vive hoy lejos de la gloria alcanzada entre 1880 y 1914, cuando la industria y explotación del caucho fue capaz de generar riquezas, empleo y, por ende, un crecimiento poblacional desmesurado. Empresas como Ford aprovecharon el boom del caucho para explotar a los indígenas amazónicos, quienes recolectaban y transportaban la goma hasta los embarcaderos de Iquitos, desde donde salía directamente rumbo a Europa y los EEUU.

Las denuncias de explotación al población indígena unido al nacimiento del caucho sintético acabaron con tres décadas de crecimiento poblacional y riqueza en Iquitos

Las enormes fortunas generadas de la nada desaparecieron de un día para otro debido a circunstancias como la creación del caucho sintético y la producción del látex de caucho en plantaciones en Asia, de más fácil explotación.

Motocicletas y motocarros pueblan la ciudad cuales herederos del caucho

Vestigios de una riqueza efímera

Después de 1912, la producción de caucho cayó drásticamente, a lo que se unío en consecuencia una caída de la población de la ciudad. Iquitos aún conserva vestigios del gusto extravagante de los barones del caucho: mosaico de azulejos en palacios de estilo italiano, el bullicioso paseo junto al río o la casa de hierro, una famosa residencia diseñada por Gustave Eiffel que fue construido a partir de láminas de metal y llevado por cientos de hombres a través de la selva.

Tras la caída del caucho, la ciudad peruana vivió varios ‘renacimientos’ asociados a productos como el barbasco, un biocida para grandes plantaciones que murió con el surgimiento de los insecticidas químicos, o el petróleo, que a partir de 1935 permitió a la ciudad mantener cierto impulso económico.

Aunque inaccesible por los caminos de tierra, la ciudad de Iquitos no tiene razón de ser sin sus vehículos. Motocicletas y motocarros – una motocicleta con una cabina de pasajeros pequeño, rickshaw- dominan las calles, zumbando incesamente alrededor como si «una banda de moteros de estilo americano había asumido el control de una ciudad».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.