boat ride Iquitos Howlanders

Viaje a Iquitos: experiencia en la selva de Perú

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Hacía mucho tiempo que tenía pensado este viaje a Iquitos, y la verdad es que la selva de Perú no nos defraudó en nada… Experiencia inolvidable en todos los sentidos. ¿por donde empiezo a describir algo tan indescriptible? Jejeje

Como llegar a Iquitos

Empezaré por cómo llegué a Iquitos. Desde Lima hay varias compañías que operan el vuelo, y no sale nada caro. Son casi dos horas de vuelo. Al llegar, había un compañero esperándome, el conductor, con un cartel con la persona que reserva el tour, así que ya me sentí acompañada desde el minuto 1.

paseo en barco Iquitos Howlanders

Llegada al lodge en la selva de Perú 

Fuimos al coche y ya tenía casi todo preparado, casi todas las provisiones para todos los días para todos, hay que pensar que una vez en la selva, ya no se puede conseguir nada. Pasamos a por el guía (su nombre es May, luego os hablaré mas sobre él) y todos los productos frescos. Así que ya con todo preparado y nuestro guía, fuimos dirección Nauta, para coger nuestro bote.

Ah, si queréis comprar alguna cocacola, chocolatinas o algo de alcohol, comentarlo al guía. Que no tendrá ningún problema en llevaros a comparar lo que queráis.

Finalmente, llegamos a nuestro lodge, el viaje hasta allí es aproximadamente de unas dos horas. Al llegar a Iquitos y Nauta ya ves toda la naturaleza que te rodea, y quizás pienses… porque no quedarnos con el lodge más cercano… pues fácil. Cuanto más te alejes; mas metido estas en la selva y más aventuras vas a disfrutar y ver.

Finalmente llegamos al lodge a mediodía. Era un sitio idílico. Sin muchos lujos; todo de madera, todas las habitaciones y camas con mosquiteras, para que puedas dormir tranquila.

Primer día en la selva

Más tarde, después de dejar las maletas y descansar un poco, comimos lo que había preparado el ayudante de May.

La comida local hecha por el asistente de May Howlanders

Al poco de comer, fuimos con el bote a dar una vuelta por las inmediaciones del lodge. Ese bote nos iba a acompañar en toda nuestra experiencia por la selva amazónica (Conducido por el señor James, un hombre suuuuper agradable y simpático) . Era un bote pequeño que nos dejaba adentrarnos mucho más por caminos muy estrechos. En dos horas aproximadamente, vimos ya, un perezoso a lo lejos, un montón de mariposas, monos y unos pájaros muy similares a los colibríes… ¡alucinante!

Cuando regresamos, descansamos un poco ya que estábamos muy cansados del viaje. Cenamos y estuvimos conversando con nuestro guía. May es super agradable, y en todo momento te pregunta qué quieres hacer, él ha vivido en la selva amazónica mucho tiempo y esa zona se la conoce como a palma de la mano. Me encantó que nos diera total libertad, al ser un grupo de 3 los que viajamos, era muy fácil decidir qué era lo que más nos interesaba ver o descubrir.

Segundo día en la selva de Perú

Al día siguiente, teníamos prevista una excursión de andar por la selva, durante aproximadamente 2 horas. Antes de llegar a la selva amazónica, te piden que les des tu talla de pie, para tener preparadas unas botas de agua para las excursiones. Y ese dia, hay que llevar manga larga y pantalón largo. Ya que a los mosquitos les encanta la sangre de turista jejeje.

La caminata fue espectacular, ahi si que se ve toda la naturaleza en su esplendor. Vimos varios osos hormigueros, en lo alto del árbol, un mono negro y unos tucanes. Todo esto con alrededor árboles milenarios, que podían medir 200 metros fácilmente. El olor era indescriptible, olía a verde como nunca lo había sentido.

Árbol alto en el Amazonas Iquitos

Volviendo al lodge en nuestro bote, fuimos en busca de delfines, ya que por los ríos que transitamos había en abundancia.

Llegamos al lodge finalmente, donde estaban esperándonos casi con la comida preparada. Teníamos mucha hambre, ya que el calor y la caminata, habían sido intensos, pero estábamos súper contentos con la experiencia y con todo lo que habíamos vivido.

La comida en general era riquísima! Estaba hecha todo con fuego de leña, que siempre sabe mucho mejor. Días antes de que vengas a la selva, te pregunta acerca si tienes alguna alergia o si eres vegano o vegetariano. Comimos super bien, muy variado, y muy rico. Además, nos dieron a probar un montón de frutas exóticas con un sabor absolutamente nuevo para nosotros.

Dormimos y descansamos un poco y luego salimos nuevamente con el bote. Fuimos a ver atardecer a una especie de lago, todo repleto de lechugas de río, que son unas plantas que nacen en el río, y parece que en vez de por agua, vayas con el bote por tierra, de las que había. Hacen un efecto nunca visto… con ese color verde… simplemente, guau. Empezó a anochecer, y el cielo tenía un color tan rojizo de película. Una vez más, nuestros ojos tomaron unas fotos mentales del lugar, que seguro que nunca vamos a olvidar.

Una vez ya entrada la noche, fuimos en busca de caimanes. El guía una vez más, fue un experto. Los veías con la linterna, ya que cuando los enfocas, se ven los ojos rojos. Para intentar cogerlos, se ponía en la punta del bote, tumbado, para sacarlos del río.

Estuvimos más de una hora intentado que May pudiera coger uno para verlo de cerca, pero finalmente, no hubo suerte. La selva de Perú es así, como la naturaleza, no es un escenario decorado y falso. Los animales se mueven y a veces tienes suerte para estas cosas y otras, pues se resisten.

Millones de luciérnagas iban saltando al paso del bote, las estrellas se veían más claras y brillantes que en ningún sitio que hubiera visto yo antes.

Paseo en barco al atardecer de Iquitos

Volvimos al hostal a dormir, los días en la selva amazónica son cansados y super enérgicos a la vez. Así que acabamos muertos de cansancio y al no escucharse nada más que la naturaleza, duermes como un bebé.

Tercer día en la selva de Perú

En el tercer día de nuestra aventura, levantamos temprano, desayunamos abundante fruta, huevos, zumo, leche…

Hoy salimos en busca de papagayos, ya que May sabe dónde los podemos encontrar. Por eso es ideal decirle que es lo que más y menos te interesa, a al guía, ya que el te puede llevar e intentar ver los animales o plantas que estás interesado. Si quieres saber más sobre los animales de la selva de Perú te recomiendo que leas este post sobre los 5 animales únicos del Amazonas.

Rana animales selva amazónica Howlanders Iquitos

Caminamos por la selva por un sitio que estaba embarrado e inundado, pero como siempre íbamos con nuestras botas, fue una sensación maravillosa. Íbamos en busca de un árbol, donde hay una savia que les encanta. Aunque el árbol es altísimo, gracias a may y sus prismáticos, pudimos admirarlos un buen rato e incluso sacarles algunas fotos. Una vez cogida la savia volvimos al bote con James.

Después de navegar plácidamente una media hora, llegamos a un árbol gigante y enigmático. Era un ficus, es un árbol invasor en realidad, que tiene varias ramas, y van trepando por otros arboles hasta que al final se van quedando con el tronco del árbol al cual han invadido. May nos invitó a escalar ese árbol, ya que da para eso. Nos hicimos unas fotos super bonitas, cual monito escondido. 

Que por cierto, muy cerca de ahí vimos un mono súper pequeñito, y como May lo sabe de todo, nos explicó que era un mono nocturno, y que roba el nido a otros animales.

Pequeño mono escondido comiendo fruta en las plantas.

Cuando salimos de esa zona, nos topamos con un montón de nenúfares gigantes, ¡algunos de más de metro y medio!

Después de comer y descansar, May nos llevó a una comunidad, donde vive una familia de perezosos, que se mueven con total libertad. A veces se van a la selva de Perú unos días y cuando les apetece y tiene hambre, vuelven a la casa. Ahí saben que están a salvo y que no les falta la comida. Así que ver y tener un perezoso de tan cerca, es una experiencia que no creo que volvamos a vivir. ¡Hay que aprovechar cada momento e instante en la selva de Perú! En esa misma casa también venden recuerdos, los hace la señora de la casa con raíces y tintes naturales.

La pereza en los árboles escondiendo a los Howlanders

Después de visitar la casa, May nos preguntó si nos interesaba darnos un baño de barro, y allí nos fuimos, jajaja. Nos encantó y nos dejó la piel suavíssima. Jugamos como niños, saltando desde lo alto, y tirándonos barro unos a otros. Nos dimos un buen baño en el río, y volvimos al lodge a cenar, ya que estaba anocheciendo.

Esa última noche no pudimos salir, porque llovía a cántaros, pero también fue una muy buena experiencia, con un buen libro o una buena serie en la tablet, con el sonido de la tormenta, en medio de la nada… No hay nada mejor…

Último día en la selva amazónica

Último día de la experiencia, desgraciadamente. Este día May nos tenía una sorpresa preparada. Subimos al barco, una vez más, con James y con un poco de fruta. Después de navegar una media hora, había una colonia de monos en los árboles, al lado del río.

May sacó una fruta y… ¡Un mono subió encima de la barca! Nuestra cara de asombro fue… seguro que estábamos para foto. Pasó por encima de nuestras piernas sin ningún pudor ni miedo.

iquitos peru mono monkey

Estuvimos dándoles y tirándoles un poco de fruta más, vinieron de varias especies de monos. Algunos te agarraban la fruta directamente de tu mano desde el árbol. Pudimos hacer unas fotos buenísimas, con los monos posando, mientras comían su fruta.

Y nada, aquí empieza nuestra despedida. Almorzamos un poco y vuelta a la realidad.

Mi experiencia en la selva de Perú ha sido única y recomendaría a todo el mundo con mínimo espíritu aventurero que viaje también a la selva de Perú y viva la experiencia en Iquitos. Mi aventura fue gracias a la agencia Howlanders, así que si tienen pensado visitar la selva amazónica no duden en ponerse en reservar el tour con ellos en su web.

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