Imagen un mono subido al cartel que da la bienvenida a la Isla de los Monos.

La Isla de los Monos: el paraíso primate en el Amazonas contra el tráfico de animales

Uno de los paraísos preferidos de los cazadores furtivos para explotar la práctica de la caza y el tráfico ilegal de animales se encuentra a orillas del Amazonas, en la paradisíaca ciudad selvática de Íquitos (Perú). Un lucrativo negocio que mueve anualmente entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, según las últimas cifras publicados por Naciones Unidas, y que tiene como principales víctimas a 51 especies diferentes de monos.

Dos turistas sonriendo con hasta una docena de amigables monos subidos encima de ellos. Para luchar contra esta lacra medioambiental, un lugareño de Iquitos decidió fundar  un centro de rescate animal en el que primates y humanos conviven en un ambiente natural que los mantiene alejados de los cazadores y que ha sido bautizado en Perú como ‘La Isla de los Monos’.

Este paraíso primate, fundado en 1997 de manera altruista por Gilberto Guerra y su familia, se ha convertido en el mayor centro de rescate de monos de toda la amazonía, evitando que sean comercializados a Europa y resto del mundo para ejercer de mascotas, explotación o, lo que es peor, para el consumo de su carne. Un hecho que pone de relieve la necesidad de este espacio protegido es que, según el Servicio Nacional Forestal y de Vida Silvestre (SERFOR), por cada mono que es vendido como mascota, otros nueve han muerto durante la cadena del tráfico ilegal.

Mono herido rehabilitándose en la Isla de los Monos. Monos desnutridos y con heridas de bala

La Isla de los Monos está compuesta por un terreno selvático de 450 hectáreas en las que 7 especies de monos se perpetúan saltando libremente entre los árboles e incluso saludando y jugando con los visitantes que pagan entre 15 y 20 soles (entre 3 y 5 euros) para colaborar con los gastos de mantenimiento y alimentación de los simios. En una primera fase, que se alargó durante una década, la familia de Gilberto Guerra reforestó la isla con árboles y especies locales para poder poblar durante la década siguiente con monos.

“En su mayoría estos monos han sido mascotas, llegan desnutridos, con infecciones y algunos con heridas de bala”, asegura Aníbal Flores, cuidador de la isla, al portal de noticias peruano RPP. Tras su rehabilitación se les intenta reintegrar en la amazonía peruana, aunque desde el albergue aseguran que la fuerte deforestación y tala que sufre la zona provoca que muchos regresen a la Isla de los Monos.

Especies como el mono aullador, el mono tocón, el mono leoncito, el mono araña y el simpático mono choro agradecen a diario a la familia Guerra y a todos los turistas que colaboran en su causa el mantener este paraíso primate que flota sobre el río Amazonas y que los aleja de la caza furtiva que amenaza con despoblar esta región.

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